Sergio Massa, el príncipe del peronismo

Por Juan Cruz Acebey Marinaro y Duilio Morinigo


En la noche del 23 de junio, un día antes del cierre de listas y en forma sorpresiva, Unión por la Patria (el espacio político conformado por el oficialismo) anunciaba que Sergio Massa sería el candidato de unidad. El ministro de Economía sería acompañado por Agustín Rossi, jefe de gabinete de ministros, como compañero de fórmula. A su vez, la consagración de la fórmula Massa-Rossi daba lugar a la baja de Eduardo “Wado” De Pedro y de Daniel Scioli, hasta entonces precandidatos a presidentes. ¿Qué factores dieron lugar a que Sergio Massa sea el candidato del oficialismo? ¿Qué actores apoyan al titular de la cartera de Economía?

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Con cierta sorpresa para muchos/as (quizás para algunos/as, no tanto), en la noche del 23 de junio, Sergio Massa fue designado como precandidato presidencial del frente electoral Unión por la Patria (UP, nueva denominación para la coalición oficialista), en el que será su segundo intento por llegar a la Casa Rosada. Ahora bien, aquí se intentarán develar los fundamentos del porqué de su precandidatura, abordando los recursos de poder (RP) con los que cuenta, es decir, considerar aquellos actores que respaldan su precandidatura, tanto como los rasgos personales que le permitieron arribar a esta instancia.


Un primer aspecto a considerar es que Massa es el líder del Frente Renovador (RP institucional partidario) uno de los espacios políticos que conforman la coalición UP (otrora Frente de Todos), lo que le permite disponer de nueve escaños en la Cámara Baja, entre los cuales se cuenta el que ostenta Cecilia Moreau, quien se desempeña como presidenta de dicha cámara, puesto que ocupaba el propio Massa y

que debió declinar para hacerse cargo del Ministerio de Economía de la Nación. Siguiendo con el inventario de RP institucionales, cuenta con el respaldo de los gobernadores peronistas y con el resto de la bancada legislativa de UP, tanto en Diputados como en el Senado. Todo lo anterior le confiere a Massa un robusto punto de partida como precandidato presidencial y como presidente, en el caso de llegar a serlo.

En lo concerniente a los RP de tipo social, el precandidato en cuestión disfruta del respaldo del grueso del sindicalismo nucleado en la Confederación General del Trabajo (CGT), que históricamente se alinea con el principal candidato peronista. Por otro lado, los RP de apoyo popular se sustentan en el electorado kirchnerista, al haber obtenido la venia de su líder Cristina Fernández. A su vez, cabe destacar que la figura de Massa es reconocida nacionalmente y desde hace varios años (con las ventajas y desventajas que eso conlleva), por lo que no fue necesaria una campaña para posicionarlo a nivel nacional, como sí hubiera resultado perentoria en el caso de que Eduardo “Wado” De Pedro hubiera competido como precandidato presidencial en estas elecciones primarias. Asimismo, hay que señalar que gran parte de los sondeos de intención de voto sitúan a Massa en números que merodean el 30 por ciento, por lo que cabe suponer que retendría el voto base del kirchnerismo.

En lo referente a los RP internacionales y financieros, Massa mantiene una buena relación con los Estados Unidos, lo cual no le impide haber establecido acuerdos con la República Popular China, recientemente; en igual sentido, los yacimientos de petróleo y gas de Vaca Muerta, sumados a los de litio del norte del país, pueden proporcionar una fuente adicional de divisas, siempre y cuando la estrategia a desarrollar sea la más conveniente. En caso de acceder a la presidencia, Sergio Massa podría llegar a disponer de este RP financiero en ciernes, al igual que cualquier otro que llegue a ocupar el sillón de Rivadavia el 10 de diciembre próximo.


Por último, pero no menos importante por ello, hay que consignar el RP de estrategia política del precandidato Massa, quien suele destacarse por sus sorpresivos movimientos acordes a cada coyuntura, siendo uno de los más fieles seguidores del decálogo maquiaveliano. La importancia de este RP le ha permitido llegar a estas elecciones primarias como el precandidato de unidad de UP (aunque compite en la interna con Juan Grabois, quien presentó los avales para ser candidato presidencial de UP en las PASO). A lo largo del gobierno de Alberto Fernández, la figura de Massa fue creciendo en centralidad; comenzó como uno de los socios principales de la coalición que se alzara con las elecciones presidenciales de 2019, ocupó el puesto estratégico de presidente de la Cámara Baja y, alrededor de un año atrás, se catapultó al primerísimo plano asumiendo como ministro de economía en medio de una crisis creciente, corrida cambiaria mediante. Si bien las dificultades económicas y financieras del país se profundizaron durante su gestión ministerial, esto no le impidió, ni impide, ni impedirá asumir el desafio de llegar a la presidencia valiéndose de los discursos que crea convenientes y de los aliados que pueda forjarse con tal de lograr su cometido.


Este estilo pragmático de liderazgo es lo que le permite a Massa conjurar el apoyo del kirchnerismo, plasmado en el acompañamiento de Cristina Fernández en actos de campaña, como así también de gobernadores no nucleados en UP, como en los casos de Gustavo Sáenz (Salta) y Martín Llaryora (Córdoba). Este estilo sintoniza con el contexto político que atraviesa Argentina, signado por cierto desplazamiento hacia la derecha ideológica en las preferencias del electorado. Tal contexto también terminó catapultando a Massa a ser el candidato más adecuado que puede presentar el oficialismo.


En síntesis, Sergio Tomás Massa, máximo exponente del príncipe de Maquiavelo en el peronismo de este siglo, desplegará todos los RP enumerados y no dudará en desarrollar los que le hagan falta para competir con chances ciertas por la presidencia y, a la postre, por qué no, alcanzarla.

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